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Contemplación – 2

Los místicos ingleses describen la contemplación como “una larga mirada de amor a la realidad.” Eso significa ir más despacio para poder tocar nuestras ilusiones, nuestros prejuicios, nuestras suposiciones, nuestras visiones del mundo. Es tocar la realidad, la del mundo y la nuestra.

Comprometerse en la contemplación implica un riesgo. A veces entramos a ella por elección; y otras veces, es una crisis la que nos catapulta allí. No importa la razón, al entrar en la contemplación, nos volvemos vulnerables y se nos invita a dejar de lado nuestras respuestas y nuestros pensamientos habituales sobre el por qué y el cómo. Estamos invitadas a mirarnos a nosotras mismas, a los sistemas y las estructuras en los cuales vivimos, con nuevos ojos. Tal visión puede resultar dolorosa o llena de esperanza.

Pero antes de ser capaces de ver diferentemente, se nos invita a vaciarnos. En la contemplación experimentamos “la presencia divina sin mediación de doctrina, texto consagrado o sacramento” como lo escribe Dorothy Soelle en “The Silent Cry”. Incluso tenemos que renunciar a nuestra idea de Dios. Reflexionando sobre las palabras de Meister Eckhart, quien dice: “Y así pido a Dios que me libere de Dios”, en tanto, Dorothy Soelle dice: “El Dios que nos es conocido y familiar es demasiado pequeño para El”. Conocer a Dios como se conoce un objeto cualquiera, significa hacer de Dios una cosa utilizable a nuestra disposición. Hay muchos lugares en la piedad mística donde se escucha un llamado a dejar a Dios por Dios… Dejar a Dios por Dios significa renunciar a una figura de Dios, a una clase de Dios, a un método o una manera de hablar de Dios.”

En un artículo titulado “The Significance of the Bhagavad-Gita”, Thomas Merton, describe una calidad de nuestra vida subjetiva interior como “una conciencia de Dios. No una concentración sobre una idea o en un concepto de Dios, ni menos aún una imagen de Dios, sino un sentido de presencia, un último terreno de realidad y significado, en el cual la vida y el amor podrían florecer espontáneamente. “Ve que eso hace falta en nuestra cultura occidental y explica lo que el Gita proporciona “ al Occidente un recordatorio saludable que nuestra cultura muy activista y unilateral se enfrenta con una crisis que bien podría terminar en autodestrucción porque le falta la profundidad interior de una conciencia metafísica auténtica. Sin tal profundidad, nuestras protestas morales y políticas sólo son verborrea.”

Más recientemente, Beatrice Bruteau escribía en “The Great Option”: “Mucha gente dice que es difícil practicar la contemplación en nuestra sociedad secularizada. Pero nuestra sociedad es “secularizada” precisamente porque la contemplación no se practica adecuadamente. Estos dos elementos trabajan en círculo: el ambiente general de nuestra conciencia apoya o impide nuestra vida contemplativa, y nuestra vida contemplativa (o su falta) da (o no da) dimensiones espirituales al mundo circundante.”

El 11 de septiembre, la guerra en Irak y el Oriente Medio, son sólo algunas de las crisis que nos llevan a observarnos como pueblo y como planeta. Las religiones formales con enfoque demasiado doctrinario parecen desesperadamente incapaces de enfrentar estas situaciones. Parece que de nuevo tenemos gran necesidad de Dios. Esta apertura a lo Divino interior se encuentra presente en todas las grandes tradiciones religiosas; es un arte que necesitamos cultivar.

Pero, ¿cómo hacerlo? Hay muchas maneras, sin embargo, encuentro útiles algunos de los pensamientos que nos ofrece, Pema Chodron en el libro “When Things Fall Apart”. Aquí presenta algunas posturas que deben adoptarse para dedicarse a la meditación y la contemplación. Sugiere sentarse derecho, las piernas cruzadas confortablemente o completamente extendidas en el piso, el torso derecho, las manos abiertas, las palmas hacia abajo, los ojos bajos pero abiertos y la boca entreabierta, la mandíbula relajada y entre abierta para permitir que el aire se desplace fácilmente por la boca y la nariz.Entonces están dispuestos a entrar en la mediación.

Pema Chodron, nos ofrece los siguientes pensamientos como luces para nuestra reflexión: “Estamos sentados en meditación a fin de estar más despiertos en nuestra vida…. (estamos sentados ), reconociendo lo que sea que pueda surgir, sin juzgar, dejando los pensamientos disolverse simplemente, para luego volver a la apertura de este momento. Eso es lo que se hace en la meditación. Todos estos pensamientos emergen, pero en vez de aplastarlos u obsesionarnos con ellos, los reconocemos y los dejamos ir. Luego volvemos de nuevo a nuestra presencia aquí.”

“Por tanto, desde el comienzo, es útil siempre recordar que la meditación consiste en la apertura y en relajarse con lo que surja sin recoger ni elegir. No tiene por objeto reprimir cosa alguna, ni tampoco fomentar el aferrarse.”

Al reunirnos en Círculos, construimos la confianza, con el fin de poder juntas “dar una larga mirada de amor a la realidad” y entrar más profundamente, con el fin de identificar nuestras ilusiones. Hacerlo en comunidad proporciona el apoyo requerido para arriesgarnos a ver de nuevo y actuar en consecuencia. Ya que, para retomar las palabras de Dorothy Soelle, “el misticismo y la transformación están indisolublemente interconectados.”

Texto de Nancy Sylvester, IHM

© 2003 Institute for Communal Contemplation and Dialogue
Reimpresión con autorización: iccdinstitute@aol.com

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EN COLABORACIÓN CON LA HERMANAS DE LA PROVIDENCIA
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