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Impase – 2

Llegar a un impase no es fácil. Admitir que uno se encuentra en una “situación sin escape” se opone a todo lo que aprendemos como ciudadanos de los EE.UU. Reconocer que algunos oficiales de la Iglesia no se preocupan ni por nosotras ni por nuestra congregación religiosa y que tampoco desean dialogar con nosotras, traiciona nuestra creencia que lo mejor para el pueblo de Dios es escuchar al Espíritu, que actúa en todos nosotros. Hacer frente a un impase ya es bastante difícil; adentrarse en él es un reto aún mayor.

Para los que participan en las reuniones del Círculo, la experiencia del impase equivale a entrar en la noche obscura del alma. Este concepto ha sido bien explicado por Constancia FitzGerald, 0CM, en su artículo « Impasse and Dark Night ». Vivenciar el impase de una manera contemplativa nos invita a entrar en este espacio tenebroso de la transformación potencial. Oculta en la oscuridad de los sueños rotos, de relaciones traicionadas y de la impotencia y la futilidad, se encuentra una invitación a profundizar más; un llamado a dejar ir, y como Jonás, a permanecer algún tiempo en el vientre del animal antes de ser escupido en una nueva ribera.

Entrar en el impase desafía nuestras maneras habituales de responder al dolor: el combate o la fuga. Estamos dispuestos a no huir de lo que vemos “al mirar largamente el impase con amor”. Estamos dispuestos a abandonar nuestra autosatisfacción cuando comenzamos a agujerear nuestras ilusiones. Estamos dispuestos a comprometernos con la experiencia común, a pesar del dolor, y a permanecer, para lograr juntos un diálogo que nos abra a la transformación y la sanación.
Entrar en el impase implica permanecer en la oscuridad. Richard Rohr, en su libro “Hope Against Darkness”, nos recuerda que la oscuridad es una maestra necesaria a quien no debemos evitar ni siquiera perdonar demasiado rápido. Escribe: “Como Ezequiel el profeta, debemos comer el libro, que trae lamentaciones, gemidos y llantos a nuestro vientre, y sólo más adelante se vuelve dulce como la miel”. Cuando estamos en la oscuridad, hay una pérdida de sentido y motivación.”

Richard Rohr, nos recuerda que existe una oscuridad, en la cual entramos a raíz de nuestro propio egoísmo y porque vivimos nuestro falso yo. Pero existe otra oscuridad, “dónde somos conducidos por Dios y la gracia y por la naturaleza misma del viaje. De varias maneras, la pérdida de sentido es aún mayor aquí… Pero la diferencia es que sentimos siempre que por alguna razón hemos sido conducidos aquí intencionalmente. Sabemos que estamos en un ’espacio liminal’, entre una cosa y otra, en el umbral, y que ahí nos quedaremos hasta que hayamos aprendido algo fundamental… toda transformación tiene lugar en este espacio liminal.”

En su obra “When Things Fall Apart”, Pema Chodron, dice lo siguiente: “Permanecer con esta inestabilidad, guardar un corazón roto y un estómago que gorgotea, sentir desesperación y querer desquitarse, esto es el camino a un verdadero despertar. No salir de esta incertidumbre, encontrar la viveza de relajarse en medio del caos y aprender a no ceder al pánico, éste es el camino espiritual.”

Entrar en un impase es un riesgo, y para los que participan en los Círculos, se trata de una parte necesaria en el viaje.

Texto de Nancy Sylvester, IHM

© 2003 Institute for Communal Contemplation and Dialogue
Reimpresión con autorización: iccdinstitute@aol.com

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EN COLABORACIÓN CON LA HERMANAS DE LA PROVIDENCIA
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