Select Page

Nueva Cosmología

Cómo comenzó el universo. Cómo se hizo la creación. Quien fue el primer pueblo y cómo llegó aquí. Porqué las cosas se dan como se dan. La reflexión profunda sobre estas preguntas fundamentales dio origen a los mitos importantes que moldean nuestra vida. Los pueblos nativos de América cuentan sus historias acerca de los comienzos del tiempo; los aborígenes de Australia cantan sus creencias sobre su origen y su supervivencia futura; los judeocristianos cuentan la historia acerca de cómo Dios creó el mundo en seis días culminando con la humanidad, y entonces al séptimo día descansó.

En varios momentos de la historia, prevalecieron distintas explicaciones o cosmologías. En la civilización occidental, el relato bíblico de la creación respondió a nuestras preguntas más significativas y ofreció una manera de relacionarnos con Dios, la creación y nuestros semejantes. Se inspiraba en los conocimientos de la época y se situaban cultural e históricamente. A medida que el cristianismo se fue imponiendo en Occidente, las ideas y las verdades de este relato fueron utilizadas muchas veces para justificar las acciones de los que tenían el poder en la época de la expansión territorial y la colonización, lo cual llevó a menudo a una distorsión de las relaciones de la gente con el resto de la creación. Con la crisis ecológica actual que amenaza el planeta, es fortuito que la ciencia revele un nuevo relato de la creación, que contradice el antropomorfismo prevaleciente, suposición según la cual la Tierra existe para el hombre y todo su sentido y todo su propósito se derivan de nosotros.

El nuevo relato de la creación, de algunas maneras muy antiguo, se encuentra respaldado por las contribuciones de la física cuántica y alimentado por los resultados de nuestras incursiones en el espacio y la utilización del telescopio Hubble. Este relato profundiza nuestro sentimiento de misterio y asombro. Para muchos, apunta hacia Dios y a una nueva comprensión de la humanidad en relación con el resto del cosmos. Para los creyentes, profundiza las intuiciones teológicas del relato bíblico y habla de sus limitaciones culturales e históricas.
La creación del universo es, como lo expresa Beatrice Bruteau en el título de uno de sus libros, God’s Ecstasy – the Creation of a Self-creating World, la creación de un mundo creándose solo. La lectura de los muchos relatos del origen del universo es asombrosa y cuestiona nuestras creencias y teorías previas. Lo que sigue es un resumen de este nuevo relato.

La nueva Historia
a mayoría de nosotros crecimos con la idea que el universo es un espacio infinito, extenso y fijo; contenía galaxias, estrellas y planetas que giraban en órbitas inmutables. Era la descripción comúnmente admitida, y la de Einstein. Éste estaba tan convencido de que el universo era un espacio infinito e inmutable que se negaba a creer lo que sus propias ecuaciones matemáticas le decían: que el universo estaba en expansión en todas direcciones. Esta revelación vino en 1914, pero fue sólo a fines de la década 1920 que Einstein aceptó esta realidad como una verdad. Edwin Hubble invitó a Einstein a hacer uso del telescopio del Monte Palomar para ver por sí mismo las galaxias alejándose las unas de las otras. Sólo fue en ese momento que Einstein creyó en el dinamismo y la expansión del universo.

Este descubrimiento era revolucionario. Si el universo está en expansión, debe haber tenido un punto inicial del cual todo salió. La ciencia revela un relato extraordinario de nuestros comienzos. Voy a utilizar algunas fuentes, como: A Walk Through Time, de Sidney Liebes, Elisabet Sahtouris y Brian Swimme, The Holy Web de Cletus Wessels, OP, y The Universe Story de Brian Swimme y Thomas Berry.

El origen del universo es un inmenso fuego tan caliente y tan denso que hace frente a nuestra comprensión habitual de la palabra fuego. Esta primera llamarada, que a veces llamamos “el Big Bang” o primer resplandor, ocurrió hace aproximadamente 15 mil millones de años. “El relámpago inicial se extendió brevemente; luego de repente, con gran furia, entró en una expansión aún más explosiva, que los físicos llaman pomposamente ‘una ebullición exponencial donde las partículas elementales -los primeros seres materiales-fueron arrancados de un pozo profundo de potencialidad y admitidos en la aventura de la evolución’.”(Liebes y al.)

Nuestro universo no se hizo de un sólo golpe; nació de una ‘secuencia de acontecimientos temporales, que se desarrollaron desde el interior en miles de millones de galaxias y estrellas’. (Wessels) “En las profundidades de su silencio, el universo se estremecía en una inmensa creatividad necesaria para moldear las galaxias… Estas estructuras gigantescas se arremolinaban en el gran vacío del espacio, aglutinando todo el hidrógeno y todo el helio en sistemas y grupos de sistemas auto-organizados… Las estrellas más brillantes apuraban la secuencia natural de sus transformaciones y estallaban en supernovas colosales…. que vomitaban materias estelares en toda la galaxia.” (Swimme). Las estrellas de la segunda generación cobraban forma, más ricas en potencialidad y más complejas, profundizando así la aventura de la evolución.

“Cinco mil millones de años atrás, nuestro sol, compuesto de hidrógeno y helio, hizo su aparición; y más tarde se convirtió en una supernova germinando todos los elementos de nuestro sistema solar. Cuatro mil millones y medio de años atrás, un disco de la sub nube original, grande, justo lo suficiente para resistir los rayos cósmicos del sol, giraba en torno a éste. Con el tiempo, un remanente enfriado de este disco, un parásito, un residuo, un remolino de elementos, dio origen a Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Uranus, Neptuno y Plutón. Se formaron los planetas y el sistema solar llegó a existir como comunidad.

La tierra fue un planeta privilegiado, puesto que su tamaño producía un equilibrio gravitacional y electromagnético y su posición en relación al sol le proporcionaba una escala de temperaturas favorables a la formación de moléculas complejas. De estas condiciones al parecer casuales, la tierra sacó una extraordinaria creatividad durante los cuatro mil millones de años siguientes, la cual produjo toda la belleza de su superficie, sus plantas y sus animales. Luego, dos a tres millones de años atrás, la tierra tuvo conciencia de lo humano.” (Wessels)

Esto es realmente una nueva historia de la creación, capaz de hacernos penetrar más profundamente en el misterio y el asombro. Para que la tierra soportara diferentes formas de vida, se precisaba condiciones muy específicas. El más leve cambio haría que el mundo tal cual lo conocemos no podría existir. Como ejemplo: la vida depende de una cantidad exacta de calor y luz. “La Tierra debe encontrarse a una determinada distancia del sol.” En su hipótesis ‘Gaia’, el químico atmosférico inglés James Lovelock sugiere la idea que la tierra es viviente; llama a eso “el efecto Ricitos de Oro” y explica que “la tierra no debía ser “ni demasiado caliente, ni demasiado fría, sino justo lo correcto.” (Liebes y al.)

Nuevos Desafíos
Estas revelaciones conducen a nuevas maneras de entender quienes somos, de dónde venimos y cuál podría ser nuestra responsabilidad con respecto al futuro. Las pruebas demuestran que el universo se organiza solo y es viviente. La creación nace del caos y la destrucción. Las células se vuelven comunidades de colaboración. La evolución es la evolución simultánea y entrecruzada de todas las especies terrestres. Cada especie ayuda a moldear a otra, y cada una es moldeada por las otras. (Liebes, y al.) La distinción que hacemos entre animado e inanimado es borrosa al observar un proceso de reciclaje donde los átomos de roca se convierten en microbios, en plantas y animales, y luego, con la descomposición, en suelos y sedimentos, y finalmente, en roca otra vez. (Liebes, y al.) Comprendemos el universo como una cosmogénesis, es decir, una comunidad en desarrollo, proceso donde el hombre desempeña un rol importante.

En The Universe Story, Brian Swimme y Thomas Berry escriben:
”A medida que los seres humanos se han ido multiplicando por miles de millones y han llegado a ser el organismo complejo más difundido sobre la tierra; a medida que se han insertado resueltamente en los ecosistemas de todo el planeta con sus industrias, han disminuido enormemente la diversidad de la tierra y canalizado la mayor parte del Producto Bruto de ésta hacia sistemas sociales humanos… El futuro de la colectividad terrestre descansa en gran parte sobre las decisiones que debe tomar la humanidad al involucrarse profundamente hasta en los códigos genéticos propios del proceso terrestre. Este futuro se edificará en medio de tensiones entre los partidarios de lo Tecnozoico, que preconizan para mañana una creciente explotación de los recursos de la tierra en beneficio de los humanos solamente, y los partidarios de lo Ecozoico, que favorecen un nuevo tipo de relaciones entre los humanos y la tierra, en qué el bienestar de toda la comunidad terrestre ocupe el primer lugar.”

Esta nueva cosmología desafía no solamente nuestras acciones sino nuestra conciencia. Pone en tela de juicio gran parte de la actual visión del mundo que apoya la globalización, como también la interpretación tradicional de la enseñanza cristiana. Al tratar de incorporar esta nueva comprensión en nuestro trabajo de transformación, los participantes de este proyecto se encuentran a menudo en un impase tanto en la arena social como eclesial. Juntos vamos a traer esta experiencia a la contemplación y a profundizar nuestra comprensión de ella mediante el diálogo.

Texto de Nancy Sylvester, IHM

© 2003 Institute for Communal Contemplation and Dialogue
Reimpresión con autorización: iccdinstitute@aol.com

Lecturas complementarias
Bruteau, Beatrice. God’ s Ecstasy, The Creation of a Self-Creating world. Nueva York, NY: Crossroad, 1997.
Beatrice Bruteau es una laica contemplativa y filósofa. Escribe sobre la belleza y la complejidad de la manifestación divina en evolución en el universo. Recurre a la física, la biología, la química, las matemáticas, la economía y la política para explicar la nueva cosmología.

Liebes, Sidney, Elisabet Sahtouris y Brian Swimme. A Walk Through Time. Nueva York, NY: John Wiley & Sons, 1998.
Estos tres líderes en el ámbito de la nueva cosmología escriben sobre la marcha fascinante de la evolución de la vida. Su relato se acompaña del texto y las ilustraciones de la exposición “Walk Through Time ” patrocinada por Hewlett-Packard, y aclamada por el público.

Reagan, Michael, ED. The Hand of God. Kansas City, MES: Andrews McMeel
Publishing, 1999.
Este libro contiene fotografías del espacio tomadas por el telescopio Hubble y citas inspiradoras de científicos, poetas, teólogos y filósofos. Constituye una reflexión increíble sobre el cosmos.

Swimme, Brian y Thomas Berry. The Universe Story. Nueva York, NY: HarperCollins, El cosmólogo Brian Swimme y el historiador de la cultura Thomas Berry relatan la historia de nuestros quince mil millones años de existencia con admiración, encanto y visión. Combinan los descubrimientos de la cosmología, la geología, la biología y la sociología con la búsqueda humana de un sentido a la vida.

Wessels, OP, Cletus. The Holy Web, Church and the New Universe Story. Nueva York, NY: Orbis Books, 2000.
Wessels explica la influencia que ejerce el mundo revelado por la ciencia contemporánea sobre nuestra comprensión de la Iglesia y el Cristianismo. Muestra cómo la ‘Nueva historia de la creación’ conecta con los símbolos bíblicos de creación, redención, pecado, gracia, vida y muerte, Dios-Cristo-Espíritu, la fe, la esperanza y el amor.

Sitios web
NASA
http://antwrp.gsfc.nasa.gov
El sitio ofrece una nueva imagen cada día. Contiene también una función de búsqueda de archivos donde se encuentran imágenes del espacio.

La nueva historia de la creación
www.thegreatstory.org
Este sitio web cuenta la historia del universo con cuadros cronológicos y recursos para los niños. Contiene también extractos de obras de Brian Swimme y Thomas Berry.

Volver al comienzo

Regresar a nueva cosmología

EN COLABORACIÓN CON LA HERMANAS DE LA PROVIDENCIA
www.providenceintl.org